El mérito no es nuestro
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- Categoría: D. Santiago Carbonell
El sacerdote siempre corre el peligro de olvidarse de que su ministerio lo ha recibido de Dios y no debería gloriarse por lo que hace, sino glorificar a Dios constantemente por haber querido utilizar sus pobres manos para hacer llegar a todos los hombres su gracia. D. Santiago Carbonell, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), lo tiene muy presente. Sabe que las conversiones de las que ha sido testigo no han sido obra suya, sino solo de Dios y que, cada vez que pronuncia las palabras «Esto es mi Cuerpo» y «Esta es mi Sangre», Jesucristo mismo utiliza sus manos para hacerse presente bajo las especies de pan y vino. Esto es un misterio que solo se entiende si uno se pone las gafas de la fe porque, desde una visión meramente humana, es imposible de comprender.
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D. Juan José Segarra Gómez, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia, nos cuenta su experiencia como capellán en el Hospital Clínico Universitario de Valencia. Aprendió mucho de los enfermos a los que tuvo la oportunidad de asistir. Vio ejemplos de todas las edades y reconoce que le ayudó a crecer en su unión con el Señor y a saber llevar, con fe y esperanza, los sufrimientos y la cruz. Para entender esto, es esencial contemplar la entrega de Nuestro Señor Jesucristo porque, solo unidos a Él seremos capaces de dar un sentido sobrenatural a nuestros sufrimientos y, con su ayuda, podremos llevar con más ligereza el peso de nuestra cruz.
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