Jesucristo nos mandó predicar
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- Categoría: D. Santiago Arellano
El sacerdote tiene como misión principal predicar el Evangelio. Por ello, el sacerdote debe dejar al margen de su predicación tanto sus gustos como sus opiniones personales. La palabra de Dios nos fue revelada por Él mismo de una forma concreta y así es como debe comunicarse a las almas, sin modificarla. D. Santiago Arellano —sacerdote de la «Hermandad de Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón»— anima a sacerdotes y fieles a ser verdaderos testigos de Jesucristo, sin máscaras, sin miedo al qué dirán ni a quedarnos solos. Tenemos que predicar la palabra de Dios con valentía.
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La Santa Misa, la adoración al Santísimo Sacramento, el Rosario y la confesión frecuente son el alimento espiritual del sacerdote. El P. Matthew Nobrega, Siervo del Hogar de la Madre, advierte que, sin este alimento, el sacerdote corre el riesgo de perderse y ser absorbido por la actividad diaria, terminando por actuar movido solo por rutina. Nos habla de su experiencia como párroco y comparte algunos recursos que él utiliza para cuidar su vida espiritual y la de su comunidad, para asegurar que siempre se haga primero la voluntad de Dios.
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