Dios limpió mis miserias
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- Categoría: D. Carlos Bou Aliaga
Para D. Carlos Bou Aliaga, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia, de todo lo que engloba la misión sacerdotal, el sacramento de la Confesión era algo que le sobrepasaba. Consideraba que no iba a poder ayudar correctamente a las almas que acudirían a él para recibir el perdón de Dios. Sin embargo, el Señor erradicó este miedo totalmente, y le mostró que simplemente debía acudir al Espíritu Santo y dejarle actuar. Con la vida no se juega, y por eso D. Carlos nos advierte que con la vida espiritual tampoco se debe jugar. Si hemos caído cometiendo un pecado grave, no debemos perder el tiempo, hay que acudir arrepentidos a Jesucristo que, a través del sacerdote, quiere devolvernos la gracia perdida.
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En cuanto dejamos de lado a Dios y ponemos por encima de Él los trabajos y preocupaciones que nos rodean, todo esto termina por ensordecer la voz de Dios y nuestra mirada se vuelve solamente humana, perdiendo de vista nuestro fin último: el Cielo. Esto es peligroso para todos, pero si un sacerdote cae en esto, acabaría poco a poco descuidando su ministerio y dedicándose al mundo como un trabajador más. D. Juan José Segarra Gómez, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia, nos advierte de este peligro y de otro aún peor: el doble lenguaje. El sacerdote no puede dejarse llevar por las modas o la presión social. A lo que es «sí» debe decir «sí» y a lo que es pecado debe llamarlo como tal, sin rebajar sus consecuencias.
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