Las virtudes teologales: la fe 1/7
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- Categoría: Las virtudes fundamentales
Comenzamos este bloque de «Un ancla en la tormenta» examinando las virtudes teologales, que recibimos como don gratuito en el bautismo, y sin las cuales no podremos alcanzar nuestra meta de ser santos. D. Tomás Trigo Oubiña —doctor en Teología Moral, especializado en las virtudes, y profesor jubilado de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra (Pamplona, España)— explica que la virtud teologal de la fe, una de «Las virtudes fundamentales», se basa en un testigo en quien podemos confiar: Dios mismo. Es una iniciativa divina, a la cual cada hombre debe responder, asintiendo a la verdad revelada por Dios en la persona de Jesucristo. Esta disposición de apertura es esencial y solo se da cuando uno la quiere tener y humildemente acepta creer en lo que no entiende, pues la fe es un misterio que no se agotará por la inteligencia humana. Por último, recorrerá las características de la fe, que son su universalidad, su necesidad para la salvación, y su orientación hacia la caridad, sin la cual está muerta. Teniendo tan grandes tesoros en vasijas de barro, debemos cultivar nuestra fe, buscando oportunidades para formarnos, sobre todo en la familia y con el Catecismo de la Iglesia Católica.
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¿Por qué seguir estudiando un acontecimiento que pasó hace más de 110 años? Y ¿cuál es la importancia de asegurar que este genocidio sigue en el recuerdo público? Para rematar este bloque de «Un ancla en la tormenta», el Prof. Ricardo Ruiz de la Serna, profesor de Historia del Mundo Actual en CEU San Pablo (Madrid, España) y autor del libro «El genocidio armenio», detallará los esfuerzos —a veces silenciados, a veces fracasados— de introducir «El genocidio armenio» en el discurso popular. Nos recuerda que el genocidio se perpetró precisamente en un marco histórico cuando nadie creyó que tal atrocidad fuera posible, pero que este «hijo de la modernidad» muestra claramente las repercusiones de la ideología modernista que, lejos de ser obsoleto, sigue resonando en nuestra sociedad hoy en la deshumanización del hombre y desvalorización de ciertas vidas humanas, catalizadas por el desarrollo tecnológico y el nacionalismo radical. Evitemos el camino que condujo al genocidio armenio, y demos el justo reconocimiento al sufrimiento del pueblo identificado con Cristo crucificado.
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